Al final, la película nos deja una lección envuelta en risas: la famosa frase de su padre, "Si no eres el primero, eres el último" , era en realidad una tontería de un hombre ebrio. La vida, al igual que las pistas de Talladega, no se trata solo de cruzar la meta en solitario, sino de disfrutar el viaje, aprender a perder, aceptar a los que son diferentes y, de vez en cuando, correr a pie hacia la línea de meta junto a tu mayor rival para sellar la paz con un beso francés. Una obra maestra de la comedia absurda que no pierde potencia con los años. Share public link

Revisar la y la música utilizada en el filme. Share public link